Learning by doing, el secreto del éxito

Learning by doing, el secreto del éxito

Entre los principales innovadores en el ámbito del estudio del aprendizaje, nos encontramos con John Dewey, una figura indispensable cuyas ideas en relación con el aprendizaje interactivo, le convierten en el referente de la experimentación experiencial moderna y en adelante conformarían las propuestas de Roger Schank, primero en propugnar el Learning by Doing en el ámbito educativo.

Para Aprender Haciendo se necesitan unas ciertas condiciones:

  1. Se aprende más cuando hay voluntad por aprender, cuando se quiere aprender.
  2. Se aprende más cuando me propongo metas, más allá de la calificación.
  3. Se aprende más cuando hay interés por la materia, su contenido despierta mi curiosidad y veo su aplicación práctica.
  4. Se aprende más cuando no tengo miedo al fracaso, asumo mis equivocaciones porque me ayudan a abrir nuevos caminos.

En definitiva, es aprender del mundo real y una aplicación directa y práctica de la teoría, que es necesaria pero no es lo único, ya que en último término lo importante es conseguir alumnos autónomos, con espíritu crítico e independencia de juicio.

 En definitiva, conseguiremos:

  • Capacidad de asociar aprendizaje y experiencia.
  • Nuevo concepto de la evaluación.
  • Traspasar el currículo estándar.
  • El profesorado pone al alumno frente al saber hacer.
  • El conocimiento es siempre práctico.
  • Estudio siempre acompañado del desarrollo de habilidades.
  • Atención al alumno proactivo.
  • El concepto de una disciplina inteligente.

La innovación de aprender haciendo sería no poner barreras al aprendizaje porque incluso el error derivado de la experimentación supone una situación en la que la latencia o recuerdo posterior tiene enorme importancia.

En nuestra área de actuación e interés, el patronaje, es vital la investigación para ofrecer resultados que se plasmen en la prenda y supongan la solución de un problema funcional o estético y eso lo conseguiremos mediante soluciones creativas que vayan más allá de lo común o establecido.

Es cierto que podemos seguir haciendo siempre lo mismo, aquello que ya está probado y funciona, pero ese pensamiento solo debería ser aplicable a los productos industriales identificados mediante el tallaje estándar y sometidos a tiempos de fabricación que deriven en costes cada vez menores. Sin embargo, cuando tenemos la oportunidad de una creación maestra las cosas camban de manera radical ya que solo nos debemos al cliente particular y cualquier problema desaparece mediante su aprobación.

En muchas ocasiones se ha definido el patronaje como la arquitectura de la penda, entonces en nuestro papel de “arquitectos dela indumentaria” probemos, arriesguémonos a ser diferentes, llevemos la creatividad a las líneas del patrón para conseguir una prenda “diferente” al igual que hacen los arquitectos con sus edificios singulares.

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