Ana de Pombo, la desconocida alter ego de Chanel

Ana de Pombo, la desconocida alter ego de Chanel

Ana Caller de Donosteve (La Cavada, 1900 – Madrid, 1985), conocida artísticamente como Ana de Pombo, tras adoptar el apellido de su primer marido, fue una de las españolas más destacadas entre la élite social y cultural de a mediados del siglo XX, respetada por personalidades de la talla de Coco Chanel o Jeanne Paquin, con las que trabajó.

Carlos de Borbón y su mujer Luisa de Orléans, amigos íntimos de Ana de Pombo, le ayudarían a fundar su primera tienda de moda , ubicada en el número 12 de la Rue Tronchet de la capital francesa, a la que bautizó como Elviana, (contracción de su nombre y el de su hermana mayor Elvira). La sociedad parisina se hico eco rápidamente de su talento, que atrajo hasta a miembros de la realeza española como a la reina Victoria Eugenia, que visitó la casa de moda en una de sus visitas a París.

Su éxito fue tal que la española recibió una oferta de trabajo del conde Koutosof, director de publicidad de Chanel de aquella época, que le propuso incorporarse a las filas de la Maison siempre y cuando cerrara Elviana convirtiéndose de ese modo y durante siete años en la secretaria personal de la genial diseñadora, con quien entabló una próspera relación personal.

La concepción que ambas tenían sobre la moda femenina era tan parecida que no tenían problemas para trabajar juntas. Para ambas, la moda debía estar al servicio del cuerpo y no al revés, y apostaban por prendas elegantes, sencillas y funcionales, que contribuyeran a la liberación femenina. Durante ese periodo, donde la santanderina estuvo al frente de la Maison que Chanel abrió en Biarritz, se codeó con algunas de las personalidades más destacadas del momento, como la gran musa del siglo XX Misia Sert, la célebre pianista y musa además de confidente de Picasso, Cocteau o  del bailarín Sergei Diáguilev, entre otros tantos artistas de la época.

Las discrepancias que había entre el círculo más cercano de Coco Chanel con la diseñadora española hicieron que ésta decidiera abandonar la Maison en 1936, el mismo año que empezó a trabajar con la reconocida Jeanne Paquin como diseñadora artística de su marca. Una colaboración de la que surtió tal éxito que Paquin abrió filiales en Londres y Buenos Aires dirigidas por la propia De Pombo desde París.

Su prestigio en la alta costura fue básico para introducirse en el cine, donde diseñó los vestuarios de diversas películas, además de confeccionar vestidos para Dolores del Río, primera estrella del cine mejicano, y Lola Membrives, de Argentina.

Diseños de Ana de Pombo para Jean Paquín

En la década de los 40, la santanderina volcó su pasión en la danza, su segunda vocación, y adoptó para este ámbito el nombre de Ana de España por el estrecho vínculo que sentía hacia su país de origen. Fue precursora de los conciertos de castañuelas junto a Manuela del Río y Laura de Santelmo y participó en espectáculos de baile español en París, convirtiéndose en una de las bailarinas más destacadas de la capital francesa. Además, actuó en los Festivales de Granada en 1942 llevando un traje de gitana pintado por Ignacio Zuloaga, negro y adornado con enormes rosas blancas.

En 1957 se instaló en Marbella después de una serie de desilusiones personales que le abrieron el camino a la poesía, entre ellas la muerte de sus dos hijos y una serie de calumnias que le obligó a dejar su familia. Escribió dos recopilaciones poéticas: “37 poemas y “A tu puerta”(1960), pero su principal obra fue “Mi última condena​’ (1971), prologada por la duquesa de Alba, donde a modo de autobiografía cuenta su historia cosmopolita en cuatro apartados donde se define como Ana de Pombo, Ana de París, Ana de España y Ana del Mundo.

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