La movida madrileña: Manuel Piña y punto

La movida madrileña: Manuel Piña y punto

Estábamos en el año 1975 y España daba carpetazo al franquismo y se abría a la libertad. De manera casi natural en esta nueva era, surgió en Madrid un fenómeno artístico social que se dio en llamar “la Movida Madrileña”La suma de talentos personales en distintos ámbitos artísticos hizo posible esta corriente creativa con un marcado espíritu renovador. Se caracterizó por una nueva forma de expresión, tanto verbalmente como estéticamente, con un carácter innovador y de libertad. 

Este movimiento fue extendiéndose por toda la geografía española, apoyado por el alcalde progresista de Madrid, Enrique Tierno Galván, dándole un lavado de cara a la imagen que se había proyectado de nuestro país durante la dictadura.

De aquellos máximos exponentes que se formaron en los aires de renovación de la movida madrileña surgieron grupos musicales como Gabinete Galigari, Loquillo, El último de la fila, Los secretos, Alaska y los Pegamoides, etc. y artistas de otros ámbitos como Pedro Almodovar, Fernando Trueba, Fernando Colomo en el cine, Alberto García Alix y Ouka Lele en fotografía o Guillermo Pérez Villalta y Cesepe en pintura. En la moda surgieron muchos diseñadores conocidos del gran público como Agatha Ruiz de la Prada, Antonio Alvarado, Jesús Del Pozo, Sybilla, o Manuel Piña.

De entre todos ellos vamos a glosar la figura de Manuel Piña, (Manzanares, Ciudad Real, 1944), al cual conocí a mediados de los ochenta en la inauguración del primer proyecto de formación universitaria que se dio en España: la Escuela Superior de Estilistas Diseñadores y luego en otras ocasiones en las que formó parte como jurado de diversos concursos en los que participamos activamente en esa época.  

En 1963, con 18 años,  se marchó a Madrid a hacer la mili y ya no volvió. En la capital trabajó en Galerías Preciados y El Corte Inglés, en el departamento de moda de caballero, porque sólo mujeres atendían a las clientas. Pronto se le quedó aquello pequeño y probó suerte como comercial viajante en una fábrica de punto de Carabanchel, que acabó comprando cuando cumplió 30 años. Por eso siempre dominó el tricot (punto), su verdadera habilidad creativa. De hecho y como anécdota, llegaría a protagonizar un anuncio televisivo de Woolite, un detergente para prendas delicadas muy conocido en la época.

Galería Madridiario - 'La mujer Piña' - Diseños para mujer de ...

En 1981 se marchó a Nueva York, donde abrió una tienda que acabaría fracasando. Al año siguiente volvió a España y firmó uno de los momentos más memorables de su carrera: el desfile de la colección primavera-verano de 1983 en la carpa del circo de la Ciudad de los Muchachos de Madrid. Ese fue su bautismo definitivo, en plena Movida madrileña. Manuel Piña vistió a las actrices y cantantes más señaladas del momento como: Bibiana Fernández (una de sus musas), Carmen Maura, Paola Dominguín… Y sobre todo Rossy de Palma, cuyo nombre artístico fue obra de Piña y del fotógrafo Alberto García-Alix.

A lo largo de los años, el diseñador dedicó una especial atención al tratamiento artesanal de sus prendas en general y al punto en particular, material con el que fue un verdadero virtuoso inspirándose en su España. Fue el diseñador que vistió la Movida Madrileña y el que sentó las bases del prêt-à-porter. Nueva York y Tokio se rindieron ante sus colecciones experimentales y asentó las bases de la pasarela Cibeles, la actual Mercedes-Benz Fashion Week Madrid.

Otros trabajos relevantes fueron el uniforme de Correos y las prendas del coro de la Orquesta Nacional. Sin embargo, fueron las celébritis la mejor representaron lo de lo que muchos denominaron como la mujer Piña”. 

Enfermo de sida, en sus últimos años de vida se retiró a su pueblo natal para recibir los cuidados de su madre y familia. Falleció el 8 de octubre de 1994, a los cincuenta años de edad.

Su desaparición conmocionó a la industria. Un trauma que Feliciano Fidalgo, periodista de El País y amigo personal de Piña, describió de esta manera en una tribuna llamada La muerte viva:

La vida de cada cual es una sarta de imágenes fijas pegadas al alma si existe el alma, o clavadas con clavos en la memoria, o tatuadas en la piel, etcétera en este mismo sentido. Pues bien, Manuel Piña, para uno, es algo de eso, o de algo que arde así, abrasando durante toda la vida, aunque no durante todos los momentos de la vida, porque de vez en cuando uno se para para beber agua o se para para siempre, para morir quiere decirse”.

Antonio Alvarado, amigo desde que desfilaron juntos en la mítica sala Rockola en 1983, dibuja el retrato humano del creador: “Le gustaba ser abanderado y protagonista. Fue el pionero en agruparnos a los diseñadores españoles en lo que hoy es Asociación de Creadores de Moda de España (ACME)”

Hoy tiene un museo en su Manzanares natal que atesora más de mil piezas entre prendas, accesorioscarpetas de presentación de desfiles y una importante colección de fotos e ilustraciones de autores como Alberto García Alix, Javier Vallhonrat, Juan Gatti y Pablo Pérez Mínguez.

El Museo del Traje le dedicó una exposición bajo el título: Manuel Piña, diseñador de moda (1944-1994) cuyo vídeo promocional podéis ver en el siguiente enlace: 

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